El Apostolado Seglar y la Delegación de Familia celebran el Jubileo de la Misericordia

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Previo a la Celebración Jubilar del Apostolado Seglar y de las Familias, se comenzó la jornada con el ya tradicional encuentro de movimientos y  asociaciones que cada año se convoca en las vísperas de la solemnidad de Pentecostés. Este año presididos por nuestro Vicario de Pastoral, D. Francisco Rosales, que inició la mañana con una reflexión,a partir de la profecía de Ezequiel, haciendo hincapié en que son muchos los destierros en los que hoy se puede vivir, aquel vivir sin tierra, sin vida propia, sin destino que nos relata el profeta del antiguo testamento, hoy lo podemos traducir al lenguaje de nuestro tiempo; paro, violencia, refugiados, fracasos matrimoniales y familiares, valores en crisis… “¿Dónde encontrar consuelo, sanación, misericordia? Desde la intimidad con Dios; desde esa intimidad en la que nos podemos sentir pueblo suyo, pueblo renovado con la fuerza de su Espíritu, para hacer posible lo que pudiera parecer imposible”. Y a eso estamos convocados en esta jornada, concluía D. Francisco,  a vivir una mayor y gozosa intimidad con Dios que nos permita ser testigos de su Misericordia. Deseando a todos los movimientos y asociaciones presentes una jornada provechosa, especialmente al nutrido grupo de personas pertenecientes a la pastoral del Sordo, recientemente nacida en nuestra diócesis pero que ya da sus primeros pasos firmes y seguros.

A continuación Miguel Ángel Sánchez Cordón, médico granadino, desde su experiencia y testimonio, nos habló de misericordia, heridas y sanación, en primera persona. En su larga trayectoria como laico comprometido al servicio de la Iglesia, en varios continentes y desde el movimiento de los focolares, ha intentado, día a día, servir ahí donde más se le necesitaba, bajo el lema: “Hazle al otro lo que quieres que te hagan a ti”. Y para acercase a los demás, comprender sus heridasy juntos a ellos iniciar un camino de sanación es imprescindible no olvidar que la persona está compuesta por varias dimensiones; el soma, nuestra corporalidad, la dimensión emocional, la dimensión psicológica y la dimensión espiritual. Cualquier ruptura o desorden en alguna de estas dimensiones puede producir grandes heridas. La dificultad, muchas veces radica en cómo sanar una herida que creemos no tener. El primer paso, sin duda es reconocer que la tenemos. D. Miguel Ángel hizo un pequeño recorrido por las heridas más típicas de nuestra cultura; en el ámbitocorporal destacan las producidas por un hedonismo exagerado, por las adiciones de todo tipo, por la atracción hacia personas del mismo sexo, entre las que afectan a la esfera emocional la inmadurez afectiva, los comportamientos co-dependientes y el narcisismo, entre otras, son las más destacadas, las depresiones y ansiedades son las máscomunes heridas en el aspecto psicológico y los relativismos, los ateísmos prácticos, la falta de compromiso son aquellas que afectan al campo espiritual.  Una vez conocidas nuestras heridas el compartirlas es el segundo paso para comenzar una verdadera sanación, sanación que debe contemplar un abordaje integral de la persona. Hay situaciones de herida, concluía,  que nos hacen vivir en el pecado. Pecado que nos lleva a situaciones de sufrimiento, pero podemos salir de las mismas sanándolas. Finalizaba recordándonos que somos amor y estamos llamados al amor, nuestra vida es parta amar, y ese es nuestro camino.

Tras la intervención, todos los asistentes se trasladaron al Santuario de Ntro. Padre Jesús para comenzar la peregrinación hacia la puerta santa de la Catedral de Jaén.

La Eucaristía, que fue signada, por miembros de la Pastoral del Sordo, estuvo presidida por el Vicario de Pastoral, D. Francisco Rosales, y concelebrada por el Delegado Episcopal de Familia y Vida, D. Francisco de la Torre, el Rector del Seminario, D. Luis María Salazar, que es también el capellán del Apostolado Seglar, el Subdirector de Pastoral Universitaria, D. Francisco Carrasco, D. Germán García Aguilera, director del Secretariado de la Pastoral del Sordo, y por otros sacerdotes diocesanos. Rosales, en su homilía destacó la fuerza renovadora del Espíritu Santo: “Vosotros, laicos, tenéis que hacer, allí donde estéis, oasis de Misericordia”. La colecta fue destinada a dos proyectos, la Plataforma de Ayuda a la Mujer, que apoyo y la ayuda a toda madre que decide tener a su hijo y dejarlo nacer, porque además de ser un acto de valentía en determinadas situaciones, es el acto de amor más grande que una mujer puede hacer, y por otro lado a Proyecto Raquel Jaén que es la respuesta de la Iglesia católica al drama del aborto, cuyo fin es ayudar a la sanación de las heridas de esos hombres y mujeres que cometieron el grave error de no acoger a la vida.

El coro que durante la Eucaristía participó fue el de la parroquia de Santa María de Torredonjimeno.

También los miembros del Apostolado Seglar realizaron una aportación a esta celebración jubilar materializándola en “aceite” como el  bálsamo que ha de curar las heridas y que mantiene nuestras lámparas encendidas, recogiéndose casi 100 litros que serán entregados a Cáritas.

La jornada se clausuró en el Seminario diocesano con una comida compartida en un ambiente familiar y festivo.

(Fuente: www.diocesisdejaen.es)

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