FUNERAL POR EL ALMA DE MONS. D. JAVIER ECHEVARRÍA, PRELADO DEL OPUS DEI

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La S.I. Catedral de Jaén acogía el pasado lunes, 19 de diciembre, la Misa Funeral por el Prelado del Opus Dei, Don Javier Echevarría.

Dicha Eucaristía estuvo presidida por el Obispo, Don Amadeo Rodríguez Magro.  Estuvo concelebrada, además, por el Vicario General, D. Francisco Juan Martínez Rojas; el Vicario del Opus Dei en Andalucía Oriental, D. Javier Palos y una decena de sacerdotes diocesanos y de la Prelatura del Opus Dei.

La celebración comenzaba con las palabras de D. Javier Palos recordando que  Monseñor Javier Echevarría fallecía la noche del lunes 12 de diciembre, en la fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe. “A pesar de sus serios problemas de espalda y de su edad avanzada, mantenía su habitual buen humor y seguía viajando por distintos países para impulsar la labor apostólica: por eso para algunos su fallecimiento ha sido inesperado”.

“Llevaba 22 años como Prelado del Opus Dei y durante 25 años, de 1950 a 1975 colaboró estrechamente con S. Josemaría y después con el Beato Álvaro del Portillo: vivió entre personas santas y nos ha dejado una huella profunda de santidad”, continuaba.

Asimismo, leía el telegrama que dirigió el Papa Francisco al Vicario Auxiliar de la Prelatura tras conocer la noticia. “Apenas recibida la triste noticia del inesperado fallecimiento de Monseñor Javier Echevarría Rodríguez, Obispo Prelado del Opus Dei, deseo hacerle llegar a usted y a todos los miembros de esa prelatura mi más sentido pésame, al mismo tiempo que me uno a vuestra acción de gracias a Dios por su paternal y generoso testimonio de vida sacerdotal y episcopal. A ejemplo de San Josemaría Escrivá y del beato Álvaro del Portillo, a quienes sucedió al frente de toda esa familia, entregó su vida en un constante servicio de amor a la iglesia y a las almas. Elevo al Señor un ferviente sufragio por este fiel servidor suyo para que lo acoja en su gozo eterno y lo encomiendo con afecto a la protección de nuestra Madre, la Virgen de Guadalupe, en cuya fiesta entregó su alma a Dios. Con estos sentimientos, y como signo de fe y esperanza en Cristo Resucitado, les otorgo a todos la confortadora bendición apostólica”.

Homilía

Durante su homilía el Obispo quiso subrayar algunos aspectos de la vida del Prelado. “Uno de esos aspectos es su convivencia con santos. Eso es muy especial siempre y marca el corazón de todo creyente y en su caso la cercanía y la experiencia cotidiana le hizo aprender, en el camino de la vida, de su misión y de su ministerio sacerdotal y episcopal, como buscar cada día  la santidad desde el modelo de quien el Señor quiso que fuera ejemplo en el Opus Dei”.

Igualmente, insistió en que “todos nosotros estamos llamados a una misma vocación, a la vocación de ser santos. Y eso lo hacemos en nuestra vida ordinaria, en cumplimiento del deber y lo hacemos con naturalidad y es una búsqueda que no nos encierra en nosotros mismos, sino que nos abre hacia donde tiene que estar siempre la vida de un cristiano y hacia donde estuvo siempre abierta la vida San Josemaría, la vida del beato Álvaro del Portillo y -por lo que dicen los que estuvieron cerca de él y de su propia existencia personal, cristiana y sacerdotal- la vida de D. Javier. Una santidad abierta al amor de Dios, a la gloria de Dios, porque la santidad solo se fragua en aquel que nos sitúa ante Dios”.

“D. Javier murió el día de la Virgen de Guadalupe y eso también es un don de Dios, presentarse ante el amor del Padre acompañado por el amor tierno y maternal de María Santísima de Guadalupe”, finalizaba.  

 Galería fotográfica: “Misa Funeral por el Prelado del Opus Dei en Jaén”

 

(Fuente: www.diocesisdejaen.es)

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